Pablo Pereira, entrenador de sub 16 masculino, analizó la participación de su equipo en el Abierto de Sub 16, donde Banfield finalizó con tres victorias y dos derrotas.
El primer día de competencia, el Taladro superó a San Clemente y a Municipalidad de Marcos Paz sin perder sets pero cayó ajustadamente frente a Vélez por 2-1, lo que lo obligó a disputar al día siguiente la Copa de Plata. Al respecto, Pereira resalta: “El primer día fue bueno, teniendo en cuenta que teníamos chicos enfermos. Vélez era un equipo complicado y por algo después llegó a la semifinal. Ese partido los chicos lo jugaron muy bien y compenetrados”.
Ya en la Copa de Plata, los chicos del Taladro integraron la zona 5, donde vencieron a Náutico Hacoaj por 2-0 pero fueron superados por idéntico marcador por Bella Vista, rival que luego obtuvo el título. Para Pereira, “los chicos le habían puesto ganas para entrar en la Copa de Oro, al no lograrlo se bajonearon un poco. Fue un día negativo, pero me quedo con la actitud, las ganas y el compromiso de cada uno de ellos”.
Luego de una exitosa carrera como jugador que incluyó el oro en los Panamericanos 1995, esta es su primera experiencia como entrenador. A modo de balance, Pereira destaca que aprende cosas nuevas continuamente, con aciertos y errores. Sobre estos últimos, asegura: “Trato de darme cuenta cuales son los errores y mejorarlos. La idea siempre es que los chicos sigan aprendiendo. Por mi parte, siempre aprendo de los propios chicos y de las charlas con el resto de los entrenadores del club”.
Sin dudas, los sub 16 son una categoría en la cual importa más la formación de jugadores que los resultados puntuales en cada torneo. Su entrenador coincide con esto, pero agrega: “Mi objetivo es buscar que mejoren individualmente, eso llevará al equipo a crecer, más que los resultados. Obviamente que me gusta ganar, como a todos, y los partidos en los que podemos ganar y no lo hacemos no me agrada. Pero analizo mucho las mejoras de los chicos y de a poco lo vamos logrando”.
Contar en el club con un entrenador de su experiencia permite pensar la posibilidad de formar jugadores según su estilo, adaptando el equipo a una idea de juego específica. Desde la óptica del técnico, su búsqueda se basa en “obtener mucho volumen de juego, que por ahí era lo que me llegó a caracterizar a mi como jugador. Nunca fui un jugador potente, quiero que mis jugadores tengan un mayor grado de acierto, que sepan cuando arriesgar y cuando no”.