El entrenador del equipo de voley analizó el primer ascenso masculino a División de Honor en la historia del club y reconoció el trabajo de su plantel.
Con un admirable perfil bajo y una experiencia enorme por su gran carrera como jugador, Giselli supo armar un plantel que hace tres años estaba en Segunda y que obtuvo dos ascensos en tres temporadas.
Con mucho trabajo táctico, un cambio de mentalidad importante de los jugadores y el aporte de las estadísticas para analizar a cada jugador en los partidos y sacar el mejor provecho del plantel, el cuerpo técnico de Banfield se lució en el ascenso a División de Honor.
Ahora sí se puede decir la palabra “ascenso”…
Llegamos, por suerte dimos un paso importante ganando de visitantes y los teníamos muy estudiados para la revancha. Sabíamos lo que iban a hacer y les jugamos por ese lado. Se dio como pensamos.
Se vio un equipo muy ordenado durante la temporada, con mucho trabajo físico y táctico. ¿En la final la mezcla de ambos aspectos fue fundamental?
Si, creo que los muchachos demostraron un grado de madurez importante y de entender por donde pasaba la cosa. Por suerte pudimos hacer todo lo que hablamos durante la semana previa y por eso nos quedamos con la victoria.
El año pasado había quedado la espina por la eliminación en semifinales, ¿Este ascenso es una especie de revancha?
No creo. Este año estábamos más preparados, éste era el año para el ascenso. Ahora lo logramos y hay que disfrutarlo. Siento que terminó un ciclo, cuando yo vine quería que estuviese en División de Honor, me parece que Banfield tiene futuro e historia. Ahora hay que pensar en empezar un ciclo nuevo, no descender de División de Honor y comenzar una nueva etapa.
¿Qué palabras tenés para el plantel y para la gente que vino a alentarlos?
Para el plantel todo el agradecimiento, porque fueron los que se esforzaron, los que vinieron durante todo el año y se lo merecen. Y lo de la gente fue impresionante, esperaba mucho aliento pero no tanto, fue emotivo.