Después de tanto esperar llegó el momento del fútbol. Ahí fue cuando Sebastián Méndez los tuvo a todos para empezar el entrenamiento y dividió pecheras. Mezcló los equipos para que nadie se sienta titular y la pelota empezó a rodar. De allí se observó detenidamente a los nuevos y el saldo fue positivo.
Con un Ezequiel Carboni muy bien ubicado y táctico, el trabajo de Juan Eluchans recorriendo el extremo izquierdo fue más que interesante, aparte de hablar con sus compañeros permanentemente.
Por último, Rodrigo Pepe tuvo un buen rendimiento en el mediocampo, dando pases con precisión y sumándose al juego colectivo permanentemente. Una vez que todo terminó, los jugadores volvieron al hotel para realizar un ejercicio regenerativo en la piscina climatizada.
Ya por la tarde, nuevamente volvieron los ejercicios físicos en el gimnasio de musculación, con movimientos musculares de fuerza y potencia como también trabajos aeróbicos y de coordinación en espacio reducido.