El estadio Florencio Sola fue el escenario del combate por la Copa Libertadores entre Banfield y el Inter de Porto Alegre, con un gran apoyo de los hinchas del “Taladro”, que se hicieron sentir apoyando al equipo del “Emperador” Julio Falcioni.
Imposible no traer a la mente aquella primera vez. Difícil no comparar aquella temporada con esta. Dos grupos, dos copas internacionales, pero una sola historia. El escenario se repite y las realidades asombran. Un grupo muy unido, individualidades al servicio del equipo y un entrenador firme y con los objetivos claros.
Del 2005 a la actualidad mucho ha cambiado en Banfield, pero aquel intento de afianzar al club en el plano internacional es hoy ya una realidad, con el agregado (y vaya que agregado) de haber conseguido el primer título en la historia.
La idea es la misma. Hacerse fuertes de local y luego salir a jugar de igual a igual como visitantes. Y para imponer la localía, además del estilo de juego es fundamental una hinchada que se haga sentir desde todos los costados del Florencio Sola.
Por eso el día comenzó bien temprano para los hinchas de Banfield y en cada rincón de la ciudad se comentaba el partido que estaba por venir.
"Hay que hacer diferencia en nuestra cancha", decía uno, mientras otro retrucaba: "lo fundamental es que no nos hagan goles ellos para ir tranquilos a Brasil".
Opiniones encontradas, visiones cruzadas, pero mucha pasión en cada charla y la ansiedad lógica de un desafío copero sumamente importante.
Tras la obtención del Torneo Apertura, todas las miras apuntan hacia un logro internacional. Por eso, la gente de Banfield se acercó en gran número al estadio, hizo flamear sus banderas desde temprano y le dio al equipo todo el apoyo necesario para continuar haciendo historia.
En el 2005 supo ser el "Moncho" Fernández, ahora es Roberto Battión. Antes las corridas de Daniel Bilos, ahora la pegada de James Rodríguez. Ayer los rechazos de Renato Civelli, hoy la firmeza de Víctor López. Cambian los nombres pero no los sueños. Y esta vez, pareciera, puede completarse aquella historia que quedó inconclusa cinco años atrás.
Obviamente, tampoco nos olvidamos de las pinceladas mágicas del “más grande”. Si, si, de ese talentoso que llevaba la “10”, de José Luis Sánchez, tan bien interpretado en estos momentos por un actor que pareciera estar a su medida, un tal Walter Erviti.