Verde y blanco por todos lados. Cintitas, papeles, bombos y trompetas coparon el Florencio Sola en una noche copera para el recuerdo.
Con un muy buen marco de público y mucha expectativa, todo estaba dado para que el plantel sintiera una vez más el apoyo de su hinchada y así fue.
Pequeños felices porque se acostarían muy tarde tras el partido, padres de traje que no alcanzaron a pasar por sus casas después de una jornada laboral, todo era válido para alentar al "Taladro".
El recibimiento al equipo con una gran cantidad de papelitos volando por el aire y cintas verdes y blancas en las tribunas sería el primer paso en una noche llena de color y calor.
Con la primera mitad igualada en cero, la impaciencia no se hizo presente y los hinchas continuaron con el aliento sabiendo que en la segunda mitad lo bueno iba a llegar.
Al abrirse el marcador, los abrazos y gritos se multiplicaron, y el fervor no frenó ni cuando Inter empató con un golazo a los pocos minutos.
Allí, desde las tribunas y la platea bajaba un aliento sostenido para sacar adelante al equipo en busca de un nuevo tanto que permitiera pasar al frente una vez más.
Y no llegó uno solo, sino dos, permitiendo además de los festejos un gran repertorio de canciones, incluidas las gastadas a Lanús por su temprana eliminación en la Copa.
El grito unánime del final fue una invitación a una nueva travesía para alentar a Banfield: "Si querés el Taladro tenés que venir, si querés al Taladro tenés que venir, vamos todos... vamos todos a Brasil...".
La gente de Banfield está ilusionada y tiene con que... el sueño internacional sigue en marcha.