Desde bien temprano las calles cercanas al Florencio Sola tuvieron más movimiento que el habitual. Si bien el partido comenzaba a las 10, muchos fueron los que desde una hora antes esperaban ansiosos, incluso con las puertas de la cancha aún cerradas.
Camisetas de todas las temporadas, banderas y bufandas poblaron el Estadio de verde y blanco, bien a tono con las tribunas, recientemente pintadas.
Con mate y facturas, los hinchas disfrutaron de volver a ver en cancha al equipo, comentaron sobre los refuerzos, se alegraron por la presencia del delantero Rodrigo López y se fueron felices con el reencuentro con el fútbol.
Varios decidieron acostarse más temprano que lo habitual el viernes para estar bien despiertos por la mañana, y algunos otros se animaron a seguir de largo. Banfield todo lo puede, y el sentimiento y la pasión por la verde y blanca poco entiende de recesos.