Más de 6000 fanáticos de Banfield hicieron que el partido no se ganara sólo dentro del campo de juego sino también en las tribunas, con cientos de globos, muchas banderas y el aliento de siempre.
Todo comenzó bien temprano en Maipú y Alsina, donde la mayoría de los hinchas se reunió para viajar en caravana hasta el Bajo Flores. Desde allí partieron con una consigna precisa: llenar de color y calor la tribuna visitante.
Micros, combis y autos particulares llegaron hasta el Estadio, donde las banderas flameaban y se veía desde lejos que llegaba Banfield para copar la tribuna.
Y vaya si se logró, haciéndose oír durante los 90 minutos de juego con los tradicionales bombos y trompetas, dándole fuerza y apoyo a un equipo que tiene el objetivo claro y lo demuestra en cada partido.
Caras pintadas, niños emocionados con sus remeras verdes y blancas, familias enteras festejando el golazo de Sebastián Fernández. Todos y cada uno brindó su aliento apoyando en un partido que no sólo significó tres puntos más en las posiciones, sino un paso menos hacia ese importante objetivo que tanta ilusión genera.