Con un colorido impresionante y un Florencio Sola a pleno, los hinchas del Taladro armaron una verdadera fiesta para alentar al equipo.
Cánticos, banderas y mucho cotillón, además de los clásicos telones que bajaron tanto en la Valentín Suárez como en la Mouriño, permitieron que la escenografía para apoyar al plantel fuese perfecta.
Y con el resultado adverso, nadie se movió de su lugar y todos alentaron hasta el final del partido. Otra muestra clara de que, en esta nueva edición del clásico, la victoria de la gente fue contundente.