Los hijos Bárbara y Nicolás mostraban orgullosos las camisetas con el 10 en la espalda. Ellos se mostraban felices de ver tanto cariño a un padre al que no pudieron disfrutar. Adolfo y Fabián, sus hermanos, con el carnet de socios honorarios, se refregaban los ojos, la emoción era inmensa.
Y ella, Antonia, su madre, la que muchas veces debía retarlo de chico para que su mundo no fuera únicamente una pelota, no lo podía creer.
“Tengo una gran emoción de vivir un acontecimiento tan importante. La verdad que no me lo esperaba, es algo grandioso. No puedo expresar con palabras lo que siento para agradecerlo. No me canso de decir gracias”, expresó Antonia.