Ya pasaron 365 días de aquel domingo de gloria para todos los hinchas de Banfield. Tras 113 años, la institución pudo celebrar la primera estrella sobre el escudo, dando la vuelta olímpica nada menos que en la cancha de Boca.
El proyecto a largo plazo permitió lentamente recuperar una institución que no estaba para nada bien. Primero el ascenso, luego la clasificación a las copas internacionales y unos años más tarde el tan ansiado primer campeonato permitieron posicionarse a Banfield como uno de los clubes más importantes del país en los últimos años.
El cambio de mentalidad entre los propios hinchas y el convencimiento de que la primera estrella debe ser justamente eso, la primera de otras que están por venir, tiene que servir como ejemplo para continuar apostando al crecimiento.
Nunca nadie le regaló nada a Banfield, y todo lo que cuesta tiene un doble sabor. Por eso es que el primer campeonato en nuestra historia estará presente de aquí a la eternidad en cada hincha de Banfield. Felicidades campeón!