De los once titulares que iniciaron el partido ante Huracán, nueve se formaron en las divisiones inferiores de Banfield y fueron la base del equipo campeón de Reserva de la última temporada.
En el arco, la experiencia y seguridad de Enrique Bologna, quien volvió tras un positivo paso por Alianza Lima de Perú, se destacó en cada pelota.
La solidez defensiva de la dupla central compuesta por el debutante Alejandro Delfino y Favio Segovia fue bien complementada por José Shaffer y el juvenil Gustavo Toledo, quien repitió la buena actuación de su debut frente a Racing.
En el mediocampo, Emmanuel Pío y Federico Sardella dominaron el círculo central sin complicaciones. La gran cantidad de partidos disputados juntos en Reserva fueron claves para el orden y la claridad con la que se manejaron, acompañados por el hábil Mathías Cardacio y por Maximiliano Laso, que volvió a convertir tras su importante gol en México.
Más adelante, los movedizos Cristian García y Guido Di Vanni no contaron con situaciones claras para marcar, pero cumplieron en el trabajo de molestar la salida de los rivales para que deban ceder el balón, algo en lo que Julio Falcioni trabaja mucho.
Este equipo de juveniles debía una victoria, tras no poder conseguirla en los cinco partidos que había disputado en el Torneo Clausura.
Se la debían a ellos mismos y a la gente, que una vez más los alentó en cada jugada y que los despidió con un reconfortante "vamos vamos los pibes...", premio al esfuerzo y al sacrificio de un grupo de jugadores que le aportará mucho al club en un futuro no tan lejano.