Cada jugador del plantel de Raúl Wensel fue figura en la gran goleada por 4-1 ante Vélez, uno de los equipos más poderosos de la categoría. Pero hubo uno que sobresalió sobre el resto.
Por su calidad, entrega y por los dos goles que marcó, Alejandro Barbaro se erigió como figura sobresaliente desde el mediocampo en un partido perfecto de los chicos del club.
Tras el partido, charló en exclusiva con el sitio oficial.
¿Esperaban una goleada así?
En la semana se trabajó mucho para poder ganarles, pensamos mucho en Vélez y nos entrenamos pensando en cómo juegan y en aprovechar las pelotas paradas. Antes del partido Wensel nos habló mucho sobre ellos y nos sirvió, estamos todos muy contentos por el triunfo.
¿Qué sentís tras tu brillante actuación?
Una felicidad enorme, la verdad que cuando hice el primer gol se me cayeron un par de lágrimas. Vinieron muchos amigos y mi familia a verme y no lo podía creer. Grité el primero con todo, se lo dediqué a mis viejos. En el segundo ya pude hacer el inflador, porque por esos festejos y porque era chiquito desde que comencé en inferiores me dicen “Piojo”.
Todo esto es fruto de tu gran esfuerzo en el fútbol amateur…
Sin dudas, yo entreno en la quinta división y estoy en el club desde hace nueve años. Me voy muy contento porque hicimos un buen partido y también muy agradecido a los técnicos de todas las categorías. Ellos me ayudan mucho y me marcan no sólo lo bueno sino también todo lo que tengo que mejorar.
¿Te ilusiona pensar en un futuro con la Primera?
La ilusión siempre está, pero tengo que seguir trabajando igual de tranquilo.
Me gusta que las cosas me cuesten un poco más porque se hace sacrificio por ellas. Siempre bromeo con que desde chiquito me perdí los cumpleaños en Mc Donalds, después los cumple de 15, luego los viajes de egresados tanto de noveno como el de Bariloche, siempre se juntaban mis amigos y yo no.
La conducta viene desde mi casa y desde cada entrenamiento en Banfield también, por eso el sacrificio me llena de orgullo. Mucho de esto se lo debo a mi familia.